“Decir que se quieren más impuestos es lo mismo que decir que van a cerrar empresas”

Así lo manifestó el precandidato a senador nacional por Cambia Ya! Rodolfo Vargas Arizu en relación a la idea del oficialismo nacional de incrementar la presión impositiva.


“Esto es no saber por lo que atraviesan las empresas y los empresarios, cualquiera sea su tamaño, en relación a las dificultades diarias y la absurda presión impositiva que hace cerrar las puertas a más de una”, señaló el precandidato a senador nacional por Cambia Ya! Rodolfo Vargas Arizu.


Por estos días se conoció la idea de la precandidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires del Frente de Todos, Victoria Tolosa Paz de aplicar una “presión más fuerte sobre las grandes empresas”.


Este tipo de declaraciones preocupa a Vargas Arizu y al resto de los representantes de su espacio debido a que creen que decir que se quieren más impuestos es sinónimo de cierre de empresas así como un gran freno para cualquiera que quiere emprender, contratar personal, ampliar sus actividades productivas y hacer cualquier proyecto en el marco de los que se quedaron sin trabajo en medio de esta crisis con el consiguiente aumento de la incertidumbre y de la pobreza.


Tolosa Paz no es una candidata cualquiera sino que –en la actualidad- es secretaria ejecutiva​ del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, organismo desconcentrado en el ámbito de la Presidencia de la Nación.


Además, se sabe que este tipo de propuestas se debaten en el Congreso de la Nación y afecta a las empresas de todo el país, no solo de Buenos Aires donde Tolosa Paz –allegada al presidente Alberto Fernández- tiene representación.


Si bien la mencionada funcionaria hizo mención a la idea de ayudar a las pymes a cambio de presionar aún más a los grandes, Vargas Arizu resaltó que esto es una falacia debido a que la altísima presión impositiva en Argentina afecta por igual a pequeños, medianos y grandes empresarios así como a comerciantes, monotributistas e independientes a quienes su vida cotidiana se les complica no solo por la excesiva cantidad de impuestos que deben pagar sino también por la burocracia y la consiguiente pérdida de tiempo para poder estar al día con los diversos requerimientos de los mencionados impuestos.


“La falacia de esto es pensar que presionar más a los empresarios es algo que no impactará en la economía real”, sostuvo Vargas Arizu quien agregó que, lamentablemente, la mayor carga impositiva incide directamente en los precios de los productos al consumidor con el consiguiente aumento de la inflación (el principal impuesto que afecta a todos, con mayor carga en las clases desfavorecidas).


Según datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), en el valor final de una canasta de alimentos y bebidas no alcohólicas, el 41,3% de lo que el consumidor final paga va destinado a impuestos. En este contexto, una suba en las cargas recaerá claramente no en las empresas o empresarios sino en toda la población ya que no hay manera de sostener más impuestos que en el traslado de las mismas al costo del producto.


En un sentido similar –y teniendo en cuenta el impulso económico que implica el turismo en Mendoza- el Iaraf ha medido que el 36% del valor final en una habitación de un hotel de establecimiento grande va a impuestos entre los que se encuentran: IVA, seguridad social, inmuebles, ganancias, ingresos brutos, tasa municipal e impuesto al cheque.


“El problema es que este porcentaje es casi el mismo cuando hablamos de un hotel chico”, explicó Vargas Arizu. Así, el 35% de lo que se paga en la habitación de un alojamiento pequeño se destina a impuestos; según el Iaraf.


En base a la misma fuente, un caso similar se da en la cuenta final de un restaurante cualquiera sea el tamaño que va del 37% al 35% en los grandes y pequeños; respectivamente.


“No es posible incrementar la carga impositiva solo a las empresas grandes sin afectar a todas y, por consiguiente, a los puestos de trabajo así como a la economía en general”, señaló Vargas Arizu al mismo tiempo que cuestionó los criterios existentes para estipular el tamaño de una firma y anticipó que otra suba de impuestos llevará a muchas firmas al cierre definitivo.